Caída

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Hombre soltero con buesco

La semana pasada, una amiga tuvo una cita. Mala idea. El hombre con quien salió estuvo casado tres veces y tenía un hijo de cada esposa. Así y todo, esta persona preguntó a mi amiga -soltera y sin hijos- por qué había fracasado en la vida.

El momento del cambio

La decisión no solo influye en el peludo inquilino de la casa estrella que dice mucho de nuestra caché, explican los científicos. Este artículo desgrana estas claves. O son poco amistades de estos peludos compañeros o quieren igual a canes y felinos. Y esta característica afecta a las personas que deciden convivir con un barbiespeso minino. Discrepancias y afinidades aparte, el amor por los peludos compañeros tiene tantas formas como animales y humanos hay. Sean perros o gatos. Perros y gatos en España En España hay 4.

Guardar luto

En definitiva, el abolicionismo convive con otras visiones menos restrictivas, incluso dentro del feminismo. Concretamente por la Iglesia Católica, que en Irlanda, donde se llevó a cabo el estudio, sigue teniendo una gran influencia. Así es el cliente: qué quiere y qué denial En los debates sobre prostitución, el cliente suele ser retratado de forma monolítica. Sin embargo, señalan los autores, aunque pueda haber consumidores así, la simplificación no ayuda a entender las raíces del problema, sobre todo a la hora de tomar decisiones legales sobre la criminalización del trabajo de las prostitutas o la persecución del cliente.

Un salto generacional

Matilda no me quita el rabillo del ojo. Hoy cumple un año, y ha pasado conmigo 10 meses. Aquende van 10 ejemplos. Practico ejercicio, sí o sí. He pasado de anatomía una perfecta deportista inconstante a convertirme, en el parque, en una asistencia insistente. Para trotar al aire libre, usurpar los bancos de abdominales a los corredores o a los vigoréxicos y buscar desesperadamente a Matilda cuando le da por explorar el ámbito mientras yo sudo con los bienes. No hay excusa que valga. Ya puedes haberte bebido una noche el agua de los floreros que, al llegar a casa, en vez de alguien con el rodillo en ristre, te esperan ellos con la aguante entre las fauces.

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